Decreto de la Penitenciaria Apostolica

Indulgencias Adjuntadas a la Devoción en Honor de la Divina Misericordia

Pope John Paul !!

Indulgencia Plenaria

Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria, como se indicará más abajo, para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.


Perdón a los que pecan contra nosotros

De esta forma, los fieles vivirán con más perfección el espíritu del Evangelio, acogiendo en sí la renovación ilustrada e introducida por el concilio ecuménico Vaticano II: “Los cristianos, recordando la palabra del Señor ‘En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros’ (Juan 13, 35), nada pueden desear más ardientemente que servir cada vez más generosa y eficazmente a los hombres del mundo actual. (...) Quiere el Padre que en todos los hombres reconozcamos y amemos eficazmente a Cristo, nuestro hermano, tanto de palabra como de obra” (Gaudium et spes, 93)


Tres condiciones para la Indulgencia Plenaria

Por eso, el Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia la Misericordia divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

  • Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de la Misericordia divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de la Misericordia divina, o al menos rece, en presencia del santísimo sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el adrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).;
  • Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.


Para aquellos que no pueden ir a la iglesia o los que están gravemente enfermos

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes les asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempañan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de la Misericordia divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, “Jesús misericordioso, confío en ti”).

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el prepósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria.


El deber de los sacerdotes: informar a los feligreses, escuchar confesiones y dirigir las oraciones.

Los sacerdotes que desempañan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de la Misericordia divina, después de la celebración de la santa misa o de las vísperas, o durante un acto de piedad en honor de la Misericordia divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.

JUAN PABLO II MISIÓN DE MISERICORDIA

En 1938, después de la muerte de Santa Faustina, esta devoción se propagó como reguero de pólvora y se mantuvo aun durante los horrores que el pueblo polaco sufrió durante la Segunda Guerra Mundial. Al frente de esta revelación estaba un joven sacerdote polaco, Karol José Wojtyla.

Fuerzas de oposición intentaron prevenir la difusión de estas santas revelaciones, y también la Santa Madre Iglesia, con su prudencia en relación con las revelaciones privadas sin comprobación o investigación.

El Papa Juan XXIII y el Vaticano recibieron traducciones erróneas y confusas del Diario de Sor Faustina.

Consecuentemente, la Santa Sede silenció esta devoción, esto pasó justo como Santa Faustina lo había profetizado. Veinte años más tarde, gracias a los grandes esfuerzos del entonces Obispo Wojtyla, el Papa Pablo VI levantó la prohibición del Vaticano. Nuestro futuro Papa polaco se dedicó personalmente a completar una traducción exacta del Diario de Sor Faustina. Subestimamos al decir que su persistente influencia afectó singularmente la aprobación de las revelaciones de Cristo y de esta mujer Polaca quien escribió su Santo Diario.

La devoción a la Divina Misericordia fue traída a América por el Padre Jarzebowski de la Inmaculada Concepción. Con las fuerzas del Tercer Reichs los regimientos Nazis rodeaban Polonia y amenazaban una invasión, este fiel sacerdote se entregó completamente a la Divina Misericordia, y pasó de contrabando, con mucho cuidado, las escrituras de Santa Faustina a través de las líneas enemigas y a través de su largo viaje hasta llegar a América.

El Padre Jarzebowski hizo un voto al Padre Miguel Sopoko, el guía espiritual de Sor Faustina, que él reproduciría y distribuiría los materiales sobre la Divina Misericordia en América. Con la ayuda del Provincial de San Stranislaus Kostka de los Marianos, comenzaron activamente a proclamar, imprimir y a producir el material sobre la Divina Misericordia. Cuando el Vaticano entregó la prohibición contra las escrituras de Sor Faustina, los Marianos obedientemente dejaron de promover la Devoción de la Divina Misericordia.

Cuando el Papa Pablo VI en Abril de 1978 levantó la prohibición sobre el Diario, inmediatamente empezaron a promover la devoción. El 16 de octubre de 1978, el Cardinal Wojtyla se convirtió en el Papa Juan Pablo II.



back button       next button


Please consider sharing in our apostolate of spreading love and devotion to our Divine Mercy Lord present in all the tabernacles throughout the world.

Home ~ Divine Mercy Sunday ~ Domingo de la Divina Misericordia ~ Questions & Answers ~ The One True Image ~ Chaplet of Divine Mercy ~ Faustina Diary ~ Plenary Indulgence ~ Needs ~ Life & Mercy Crusade ~ Inspirational Messages ~ Shopping ~ Letters ~ Retreats ~ Meditations ~ Links ~ Contact ~ Columbus Diocese ~ Current Newsletter



Laity for Mercy/Laicos de la Misericordia
2168 Ransom Oaks Dr
Columbus, Ohio 43228
mcandrew4life@sbcglobal.net