Como Celebrar El Domingo de la Divina Misericordia

El Ladrón bueno experimenta la Divina Misericordia

Jesus and John

El Ladrón bueno experimenta la Divina Misericordia

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro lo increpaba, diciéndole: ¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino. El le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.” (San Lucas 23:39-43)


Al cumplir tres condiciones este hombre recibió la vida eterna.

A) Estaba en comunión directamente con Cristo, como cuando estamos ante el Santísimo Sacramento. Cada vez que recibimos la Eucaristía, estamos en comunión con Nuestro Salvador.

B) Estaba arrepentido. El estaba arrepentido por sus pecados (y probablemente era ladrón y asesino).

C) El puso su confianza en el Señor y miró Sus heridas. Este hombre quizá estaba todavía vivo y vio la sangre y el agua salir del costado de Nuestro Señor, lo cual vemos en la imagen de la Divina Misericordia. ¿Empieza a entender este paralelo entre el criminal, nosotros y la Fiesta de la Misericordia?


¿Cuáles son las condiciones de la Indulgencia Plenaria para la Fiesta de Misericordia?

1) Confesión. Arrepentirse de todos los pecados, tener una conversión total de corazón y lamentar realmente nuestros pecados. Dejar que nuestras heridas sean sanadas por Nuestro Señor oculto por el sacerdote en el confesionario (durante la Cuaresma o durante la Fiesta de la Misericordia) esperando recibir el regalo del Domingo de la Divina Misericordia.

2) Recibir la Eucaristía durante la Fiesta de la Misericordia. Saber que El está verdaderamente presente en cuerpo, sangre, alma, y divinidad. Reconocer que El es nuestro Dios, así como lo supo el ladrón bueno en la cruz. Orar por las intenciones del Papa y tener un espíritu completamente desapegado a la inclinación del pecado, aún de los pecados veniales. Participar en las oraciones y las devociones celebradas en honor de la Divina Misericordia, o quien, en presencia del Santísimo Sacramento expuesto o reservado en el Sagrario, recite el Padre Nuestro y el Credo, añadiendo una oración con devoción al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo: “¡Jesús Misericordioso, Confío en Ti!”¡) (Refiera a la última página para explicación.)


¿Cuál es la promesa de Nuestro Señor?

Nuestro Señor habla:

“Quien se acerque ese día a la Fuente de Vida (confesión), recibirá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Diario 699)


¿Por qué algunos sacerdotes ignoran la Fiesta de la Misericordia?

Para algunos sacerdotes es solamente otra devoción, pero nuestro Señor es el que nos invita a participar en las oraciones y devociones. Los Sacramentos son la clave, y eso es lo que nos demanda Nuestro Señor para que recibamos las gracias: Comunión, Confesión, y Confianza.


¿Nos daría Nuestro Señor a nosotros y a los sacerdotes una tarea imposible?

No. El quiere que la Fiesta de la Misericordia sea tan fácil como la experiencia del ladrón bueno en la cruz. A causa de la falta de sacerdotes, esta idea de ir a la confesión el mismo día, u ocho días antes, es una tarea imposible. Nuestro Señor no lo demandaría el mismo día de la Fiesta. Sugiero que vaya a la confesión durante la Santa Semana o durante la Cuaresma. Si no, entonces vaya a confesarse en el día de la Fiesta de la Misericordia. Invito a todos sacerdotes que estén abiertos a escuchar confesiones durante el día de la Fiesta de la Misericordia.

Nuestro Señor habla:

“Hija Mía, habla al mundo entero de la inconcebible misericordia Mía. Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores. Ese día están abiertas las entrañas de Mi misericordia. Derramo todo un mar de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas. En ese día están abiertas todas las compuertas divinas a través de las cuales fluyen las gracias.” (Diario 699)

Recordemos que la Coronilla, la Novena y la Imagen son secundarios para recibir las gracias de la Divina Misericordia. Las dos condiciones son la Confesión y la Comunión, pero Nuestro Señor nos invita a hacer algo más, y Su Iglesia reconoce esto.

Nuestro Señor habla:

“Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte . . . porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil.” (Diario 742).

Sí, la Fiesta de la Misericordia es una purificación total, pero una vez que el corazón está sanado, empezamos una vida nueva con Cristo. Mostramos nuestro amor a Cristo por obras de misericordia y de caridad con nuestros prójimos.


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